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El propósito de la CNV

Al vivir en —y relacionarnos desde— la consciencia de Comunicación Noviolenta , encarnamos las siguientes actitudes:

Conexión con uno mismo: Nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo desde un espacio interior de quietud, un lugar de compasión, verdad, claridad y paz. Para mantener esta conexión, la Comunicación No Violenta (CNV) propone un proceso diario conocido como «Recordar». Algunos ejemplos de prácticas de Recordar incluyen la meditación, la oración, lecturas inspiradoras, poesía, música inspiradora y momentos de tranquilidad en la naturaleza.

Expresión honesta: Nos expresamos con vulnerabilidad, sin críticas ni reproches. Revelamos nuestros sentimientos y necesidades, y pedimos lo que deseamos, sin exigir nada a cambio.

Presencia empática: Escuchamos a los demás con la mente en silencio y el corazón abierto. Nuestro único propósito al escuchar es conectar con quien habla, comprendiendo su significado, sentimientos y necesidades sin juzgar. Intentamos mantenernos presentes con empatía incluso cuando somos objeto de críticas, reproches u otras formas de comunicación similares.

Autoempatía: Cuando fallamos en la presencia empática, enojándonos o siendo incapaces de escuchar con el corazón abierto, nos brindamos empatía. Nos tomamos un tiempo para expresar nuestros juicios en la intimidad de nuestra mente. Identificamos y conectamos con las necesidades insatisfechas en una interacción determinada y lamentamos el dolor que estas generan. Este proceso nos permite reconectar con nuestra esencia: el amor y la compasión. Una vez que experimentamos un cambio orgánico hacia una mente más tranquila y clara, nos preguntamos qué podemos hacer para satisfacer las necesidades insatisfechas en esa situación.

También usamos la autoempatía para lamentar y sanar una decepción o pérdida, para celebrar necesidades que han sido satisfechas o simplemente para entendernos a nosotros mismos más claramente y discernir los próximos pasos para satisfacer nuestras necesidades.

Medios de influencia: Intentamos influir en los demás expresando nuestros sentimientos y necesidades con vulnerabilidad y haciendo peticiones, en lugar de coaccionarlos. Queremos que los demás nos apoyen por generosidad natural, y nunca por miedo, culpa, vergüenza, deber, deseo de recompensa o para comprar afecto. Dado que nos preocupamos por las necesidades de los demás tanto como por las nuestras, nos comprometemos a buscar soluciones que satisfagan las necesidades de todos los involucrados.

El proceso

Marshall Rosenberg concibió la CNV y desarrolló un proceso, una hoja de ruta, que nos permite acceder a esa consciencia. Al comenzar a aprender CNV, el proceso nos enseña los pasos para alcanzar nuestro destino: la autoconexión y la conexión con el otro. Una vez allí, ya no necesitamos la hoja de ruta para navegar. Todo lo que decimos y hacemos servirá a la vida. Y al salir de la consciencia de la CNV, podemos usar la hoja de ruta para encontrar el camino de regreso.

El proceso de Comunicación Noviolenta consta de cinco elementos principales. Al experimentar desconexión con los demás, podemos usar esta lista para comprobar si todos los elementos están alineados.

1. Conciencia: ¿Estoy conectado conmigo mismo? ¿Me expreso con honestidad y vulnerabilidad? ¿Escucho con empatía? ¿Valoro las necesidades de los demás como si fueran mías? ¿Estoy comprometido a buscar soluciones que satisfagan las necesidades de todos?

2. Reflexión: ¿Hay juicio o reproche en mi conciencia? ¿Estoy enojado o resentido en este momento mientras interactúo con el otro?

3. Lenguaje: ¿Mis palabras están libres de críticas y reproches?

4. Comunicación: ¿Mi comunicación no verbal (tono de voz y lenguaje corporal) es congruente con mis palabras?

5. Uso del poder: ¿Quiero imponer mi voluntad a esta persona para conseguir lo que quiero? ¿Es mi petición una exigencia disfrazada? ¿Estoy dispuesto a aceptar un "no", escuchar con empatía y mantener la comunicación? ¿Estoy dispuesto a seguir dialogando hasta encontrar una solución que satisfaga a todos los implicados?

LOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES

A continuación se presentan algunos conceptos y principios que son fundamentales para la CNV.

Necesidades Humanas Universales: El concepto de necesidades es la piedra angular de Comunicación Noviolenta. Las necesidades son las condiciones que los seres humanos requieren para prosperar. Estas incluyen necesidades físicas, como el agua y el aire, así como intangibles, como el respeto, la comprensión empática, la libertad, el sentido de la vida y la dignidad. Al considerarlas universales, expresar nuestras propias necesidades y reconocer las de los demás nos permite crear un terreno común al conectar en lo más profundo de la experiencia humana. Creemos que todas nuestras acciones —todo lo que hacemos— son intentos de satisfacer necesidades. Con esta comprensión, podemos entender las acciones de los demás, por desconcertantes que parezcan, y transformar el juicio en comprensión empática. En un entorno seguro, libre de juicios y culpas, es más fácil encontrar soluciones que satisfagan las necesidades de todos.

La conexión es lo primero: cuando surge un conflicto, buscamos la conexión empática antes que las soluciones. La conexión es contacto psicológico: dos personas experimentan simultáneamente lo que está vivo en la otra. Confiamos en que, en el espacio de la conexión emocional, tenemos acceso a una reserva de creatividad donde podemos encontrar opciones que satisfagan las necesidades de todos. En el contexto de la conexión, los desacuerdos pueden resolverse noviolenta.

La necesidad de contribuir: Creemos que contribuir al bienestar de los demás es una de las fuerzas más poderosas de la motivación humana. A veces, nos desconectamos de esta necesidad porque nos han condicionado a pensar que nuestras necesidades insatisfechas son culpa de los demás, y culpar a otros fomenta el deseo de castigo. Para recuperar esta necesidad, podemos pedirle a alguien que nos escuche con empatía o podemos practicar la autocompasión para reconectar con nuestra naturaleza compasiva.

Interdependencia: Creemos que el bienestar de todos es una necesidad humana fundamental. Creemos que los seres humanos somos interdependientes, que nos necesitamos mutuamente para vivir y prosperar. Lo que afecta a uno afecta a todos. Necesitamos a otros para construir las casas en las que vivimos, cultivar las frutas y verduras que comemos y confeccionar la ropa que vestimos. Necesitamos carpinteros, médicos, conserjes y maestros. Nuestros sistemas ambientales, de salud y económicos afectan a la comunidad global de maneras visibles e invisibles, pero importantes.

Juicios de valor: La Comunicación No Violenta (CNV) nos invita a juzgar las acciones y situaciones determinando si están en armonía con nuestros valores, en lugar de emitir juicios. Por ejemplo, en vez de decir «la violencia está mal», podríamos decir «valoro la resolución de conflictos por medios seguros y pacíficos». Comunicación Noviolenta postula que los juicios de bien/mal —pensamientos y palabras de crítica y reproche— son una fuente importante de violencia en las familias, las sociedades y el mundo. Juzgar a las personas como «malas» o «equivocadas» genera ira, y la ira a menudo conduce a la violencia. Además, los juicios pueden incitar a la violencia a través de un sentido de justicia: nos sentimos justificados al arremeter si nos decimos a nosotros mismos que la persona se lo merece. Por ejemplo, podríamos pensar «los terroristas merecen morir». O, más sencillamente, podríamos decir «no quería pegarte, pero te lo buscaste».

El uso protector de la fuerza: Cuando alguien actúa de manera que compromete la seguridad, utilizamos la fuerza como medio de protección, pero nunca como castigo. No causamos sufrimiento para dar una lección. En lugar de recurrir a la retribución para restablecer el orden social, Comunicación Noviolenta propone la educación y la restauración.

LOS REINOS

Comunicación Noviolenta La conciencia y el proceso para alcanzarla se aplican a tres reinos de la vida.

Personal: Empleamos la Comunicación No Violenta (CNV) para liberarnos del condicionamiento cultural, sanar las heridas de la vida, transformar los juicios en comprensión de necesidades insatisfechas y convertir la ira, la culpa, la vergüenza, la depresión y el miedo en emociones que nos nutren y nos brindan paz y libertad interior. Identificamos y conectamos con nuestras necesidades para construir relaciones más satisfactorias y una vida más plena.

Interpersonal: Nos relacionamos con los demás con empatía, honestidad, reciprocidad y cuidado, lo que fomenta la confianza, la comprensión y la cooperación en las relaciones. La empatía y la honestidad sincera son elementos esenciales de la intimidad.

Social: Vivimos los principios de la Comunicación No Violenta (CNV) e implementamos este proceso en nuestros esfuerzos por contribuir a un mundo mejor. Nuestro trabajo por la justicia social se nutre no de la ira, sino de la gratitud. Sus principios son coherentes con la no violencia tal como la enseñaron Gandhi y Martin Luther King,Jr.

Creemos que estos ámbitos están entrelazados. Nuestro estado mental y emocional influyen en cómo nos relacionamos con los demás. Nuestra forma de relacionarnos con las personas puede desencadenar una cadena de acciones y reacciones que impactan a la sociedad de maneras imprevistas, para bien o para mal.

La CNV está en consonancia con los principios más elevados de las principales religiones del mundo. De esta manera, encarna una forma de sabiduría universal.


Esta descripción de la CNV fue creada por Myra Walden, Formador/a.