Soy formador/a, emprendedor/a social y líder organizacional con un profundo compromiso para hacer Comunicación Noviolenta como una fuerza práctica para el cambio social. Mi trabajo se basa en la creencia de que los seres humanos cambian cuando experimentan dignidad, pertenencia, responsabilidad y conexión con sus propias necesidades y las de los demás. Para mí, la CNV no es solo un modelo de comunicación; es una forma de comprender el conflicto, el poder, la sanación, el liderazgo y la transformación social.
Soy el/la director/a general de Stiftelsen Retretten en Oslo, una fundación que apoya a personas en recuperación de la drogadicción y los desafíos de la vida. Durante los últimos años, la CNV se ha convertido en la columna vertebral de nuestro trabajo. He desarrollado varios programas relacionados con la CNV que ayudan a las personas a fortalecer la autocomprensión, la regulación emocional, las habilidades para la resolución de conflictos, la empatía y la capacidad de tomar decisiones que contribuyan a la vida. Mi pasión es acercar la CNV a personas que normalmente no la buscarían, pero que pueden beneficiarse profundamente al descubrir un lenguaje para expresar lo que está vivo en su interior.
Una parte central de mi trabajo es el cambio social. Me interesa especialmente cómo la CNV puede influir en los sistemas, las instituciones y las políticas públicas. Mi enfoque preferido suele ser el cambio desde arriba: trabajar con los responsables de la toma de decisiones, las instituciones públicas, los entornos políticos y las estructuras de financiación para crear las condiciones necesarias para que más personas tengan acceso a prácticas que les permitan vivir plenamente. Creo que, si queremos que la Comunicación No Violenta (CNV) llegue a la mayoría, debemos integrarla en las escuelas, los sistemas de rehabilitación, las prisiones, los servicios sociales, la formación de líderes y las instituciones públicas.
Al mismo tiempo, también creo en el cambio desde abajo. Dirijo un grupo de scouts, donde observo cómo la comunidad, la responsabilidad, la naturaleza y el liderazgo práctico pueden moldear la vida de los jóvenes. Para mí, el escultismo también representa un cambio social. Es un espacio donde niños y jóvenes pueden experimentar la pertenencia, el coraje, la cooperación, el servicio y el cuidado del mundo natural. Esto complementa mi trabajo en Retretten y me recuerda que la transformación se produce tanto a través de los sistemas como a través de pequeñas comunidades concretas donde las personas aprenden a confiar en sí mismas y en los demás.
Mi formación académica se centra en la economía política y la dinámica de conflictos. He estudiado y trabajado en África, y esto sigue siendo una parte importante de mi aspiración a largo plazo. Me interesa cómo interactúan el conflicto, la desigualdad, el trauma, la economía y el poder, y cómo la CNV puede contribuir a formas más constructivas de organizar comunidades y sociedades. En particular, quiero explorar cómo la CNV puede impulsar el cambio social en contextos africanos, en colaboración con líderes y comunidades locales.
Como formador/a, me apasiona hacer que las ideas complejas sean comprensibles, prácticas y relevantes. Quiero que quienes participen en mis formaciónno solo adquieran conceptos, sino que también experimenten la posibilidad de: que el conflicto se convierta en conexión, que las necesidades guíen acciones sabias y que los seres humanos se relacionen con mayor honestidad y respeto. Me interesa especialmente la distinción entre necesidades y estrategias, porque he visto cuánto conflicto surge cuando las personas recurren directamente a las estrategias sin comprender las necesidades subyacentes.
Me gustaría que la gente supiera que estoy comprometido/a con este trabajo a largo plazo. Mi trayectoria con la CNV ha sido larga, exigente y, a veces, solitaria, pero también me ha transformado profundamente. Me importan profundamente la integridad, la contribución y el impacto práctico. Deseo que la Comunicación No Violenta (CNV) trascienda las pequeñas comunidades de personas ya interesadas y se integre al lenguaje cotidiano, la educación, la recuperación, el liderazgo y el cambio social.
Aspira a contribuir a un movimiento más amplio donde la conexión, la conciencia de las necesidades, la empatía y la responsabilidad sean parte esencial de nuestra convivencia. Quiero ayudar a tender puentes entre la transformación personal y el cambio estructural, entre el trabajo interior y los sistemas públicos, entre la sanación y el liderazgo. Para mí, esta es la promesa de la CNV: no solo una mejor comunicación, sino una forma más compasiva y valiente de construir una sociedad plena.