Descubrí Comunicación Noviolenta (CNV) en 2013, y desde entonces se ha convertido en un camino de aprendizaje, transformación y compromiso con una forma diferente de estar en el mundo.
Facilito procesos de crecimiento con cuidado, curiosidad y autenticidad. Disfruto haciendo que Comunicación Noviolenta sea accesible mediante un lenguaje sencillo, ejemplos cotidianos y humor. Me gusta encontrar maneras claras de compartir ideas que a veces pueden parecer complejas. Comparto mi propia vulnerabilidad cuando lo considero significativo, porque confío en que podemos conectar a través de nuestra humanidad compartida.
Brindo apoyo a personas, grupos y organizaciones en sus procesos de crecimiento, y actualmente también acompaño a los candidatos en su proceso de certificación.
Para mí es importante crear espacios donde todos se sientan bienvenidos tal como son, donde la diversidad se vea como una fuente de riqueza y donde nadie tenga que dejar atrás una parte de sí mismo para sentirse parte de un grupo.
Con el tiempo, descubrí que Comunicación Noviolenta es mucho más que una forma de comunicación. Es también una práctica de cambio social. Creo que cada uno de nosotros tiene cierto grado de libertad de elección y que, al ejercerla conscientemente, damos pasos hacia la transformación de los sistemas de dominación en sistemas de colaboración. Esta convicción alimenta mi esperanza y da sentido a mi trabajo.
Conocí la Comunicación No Violenta en 2013 y, desde entonces, se convirtió en un camino de aprendizaje, transformación y compromiso con una manera diferente de estar en el mundo.
Facilito procesos de crecimiento desde el cuidado, la curiosidad y la autenticidad. Me gusta acercar la Comunicación No Violenta con un lenguaje sencillo, ejemplos cotidianos y humor. Disfruto encontrar maneras simples de compartir ideas que a veces pueden parecer complejas. Comparto mi propia vulnerabilidad cuando tiene sentido, porque confío en que podemos encontrarnos desde nuestra humanidad.
Acompaño a personas, grupos y organizaciones en procesos de crecimiento y, actualmente, también acompaño a candidatas y candidatos en su proceso de certificación.
Me importa crear espacios donde todas las personas se sientan bienvenidas tal como son, donde la diversidad sea una riqueza y nadie necesite dejar de lado una parte de sí para pertenecer.
Con el tiempo descubrí que la Comunicación No Violenta es mucho más que una forma de comunicarnos. También es una práctica de cambio social. Creo que todas las personas tenemos un grado de libertad de elección y que, cuando la ejercemos de manera consciente, damos pasos hacia la transformación de sistemas de dominación en sistemas de colaboración. Esa convicción sostiene mi esperanza y da sentido a mi trabajo.