Mi Forma de Vivir Comunicación Noviolenta (NVC)
Mi forma de vivir la Comunicación No Violenta (CNV) está profundamente ligada a mi camino espiritual budista, mis estudios de filosofía social y mi formación metodológica en Gestalt. Es un tapiz que sigo tejiendo, fruto de mi búsqueda personal de sanación, integridad, significado y conciencia social. Confío plenamente en el poder transformador de la compasión. Al compartir la CNV, llevo en mi corazón la inspiración de quienes me ayudaron a conectar con una perspectiva compasiva a lo largo de mi vida. Creo que la CNV es un recurso poderoso para la creación colectiva de un mundo inclusivo, colaborativo y solidario, donde los recursos sirvan a las necesidades humanas y al cuidado de la vida, en lugar de estar organizados mediante relaciones de dominación, explotación, deshumanización y violencia.
Un enfoque dual: el individuo y el mundo
Trabajo con grupos, organizaciones e instituciones comprometidas con la transformación personal y colectiva hacia formas de vida y trabajo más compasivas, colaborativas, responsables y que afirmen la vida. Me interesa especialmente crear espacios que inviten a la introspección —a examinar nuestras emociones, hábitos mentales, necesidades y la manera en que damos sentido a nuestra vida en común— y a analizar críticamente las prácticas y los sistemas de las culturas grupales, organizacionales y sociales en las que participamos activamente.
También apoyo a personas y grupos que desean dedicar tiempo y energía a transformar sus hábitos de comunicación y su percepción de sí mismos, sus relaciones y el mundo social que compartimos. Trabajo con personas que buscan cultivar una relación más compasiva consigo mismas y que desean orientar sus vidas hacia el reconocimiento y el cuidado mutuos.
Un proyecto con corazón
Desde 2020, desarrollo mi labor en Comunicación No Violenta (CNV) en Uruguay a través de Comunicación con Corazón, un proyecto que mantengo con gran cariño. Mediante él, ofrezco programas anuales formación , talleres para escuelas, organizaciones, cooperativas e instituciones públicas, así como apoyo individual y para parejas.
En 2026, Comunicación con Corazón celebra haber alcanzado los 1.000 participantes a través de estas ofertas educativas.
Puedes obtener más información en: www.comunicacionconcorazon.uy
El barro del que crece el loto
Una parte importante de mi trabajo consiste en cultivar la capacidad de reconocer —sin culpar y con un sentido de responsabilidad— el impacto que inevitablemente tenemos en otras personas, grupos, otras especies y el mundo natural. Creo que esta práctica tiene un enorme potencial para la sanación personal y colectiva, creando un espacio en nuestra conciencia y en nuestros corazones para que surja algo nuevo. Confío en que abordar los conflictos y las diferencias dentro de un entorno seguro y de apoyo ofrece una profunda oportunidad para incluir las necesidades y las voces que han sido silenciadas o borradas por las formas de ser dominantes y normalizadas en el mundo.
Las raíces budistas de mi camino en la comunicación no narcisista
Desde el principio, mi camino con la Comunicación No Violenta (CNV) ha estado estrechamente ligado al budismo. Tengo la bendición de estudiar con mi maestra, Margarita Huber (www.parisakuanyin.com), con quien aprendemos y practicamos en Uruguay según las enseñanzas de Bhikkhu Thanissaro. Gracias a Margarita, la CNV llegó a mi vida cuando Pilar de la Torre fue invitada a Uruguay en 2013 por la Asociación Kuan Yin, dirigida por Margarita Huber.
Este camino me invita a cultivar la compasión, la satisfacción, la ética, la integridad, la curiosidad, la sensibilidad y el empoderamiento personal; cualidades que mi maestro encarna y que sigo desarrollando a través de nuestro trabajo conjunto. Me resulta imposible separar la influencia del budismo de mi comprensión y práctica de la Comunicación No Violenta (CNV). El camino para comprender el sufrimiento, sus causas y sus remedios está presente en todo lo que hago.
Una perspectiva sistémica y restaurativa
Mi enfoque de la Comunicación No Violenta (CNV) se basa profundamente en perspectivas sistémicas y restaurativas. Entiendo la CNV como una práctica restaurativa que contribuye a construir una cultura de paz y a fortalecer formas de convivencia más compasivas, dignas y responsables. Creo que la CNV es esencial para transformar los sistemas de dominación a nivel intrapersonal, relacional y social, incluyendo las desigualdades, la opresión y las formas de violencia sistémica que configuran nuestras vidas.
Mi trabajo se ha centrado particularmente en examinar las dinámicas de poder en las relaciones y las diferencias en privilegios y oportunidades, especialmente aquellas relacionadas con la clase social y el género. Este enfoque se nutre de mi propia experiencia vital como mujer de origen humilde, así como de las reflexiones académicas y profesionales que han marcado mi trayectoria como profesora universitaria en ciencias sociales y humanidades.
Reflexión y acción en la intersección de la Comunicación No Violenta y la academia
En los últimos años, mi trabajo académico principal relacionado con la Comunicación No Violenta se ha centrado en:
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El paradigma restaurativo, la cultura de paz y la Comunicación No Violenta.
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El papel de la Comunicación No Violenta en los procesos de educación para la ciudadanía, cuyo objetivo es cultivar emociones políticas que apoyen la vida democrática.
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La contribución de la Comunicación No Violenta a las intervenciones sociales en contextos de vulnerabilidad social, en particular mediante el apoyo a los equipos de atención, en colaboración con Mónica Adan da Silveira y Matías Trindade Vlaeminck.
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La relación entre la Comunicación No Violenta y las perspectivas latinoamericanas sobre la emancipación, centradas en las necesidades humanas y nuestra humanidad compartida.
La comunidad de la Comunicación No Violenta en Uruguay
Me inspira contribuir al crecimiento de una comunidad de Comunicación No Violenta (CNV) en Uruguay que abarque una comprensión amplia de la CNV como una forma de vida, reuniendo a personas comprometidas tanto con su propia transformación personal como con contribuir a cambios culturales y estructurales que ayuden a crear un mundo en el que importen las necesidades de todos.
Imagino a esta comunidad en diálogo constante con la comunidad latinoamericana de Comunicación No Violenta (CNV) de la que formamos parte, reinterpretando continuamente, desde nuestros propios territorios y realidades vividas, el legado de Marshall Rosenbergy las maneras en que puede contribuir a la no violencia desde una perspectiva situada y culturalmente arraigada.
Mi forma de vivir la CNV está profundamente ligada a mi camino espiritual budista, a mis estudios en filosofía social y a mi formación metodológica en Gestalt. Un tejido que sigo armando y que es resultado de una búsqueda personal de sanación, integridad, sentido y conciencia social.
Confío profundamente en el poder transformador de la compasión y al compartir CNV llevo en mi corazón la inspiración de las personas que me ayudaron a conectar con la mirada compasiva a lo largo de mi vida.
Confío en que la CNV es un recurso potente para la construcción colectiva de un mundo inclusivo, colaborativo y solidario donde los recursos estén al servicio de las necesidades humanas y del cuidado de la vida, en lugar de organizarse desde relaciones de dominación, explotación, deshumanización y violencia.
Un doble enfoque: La persona y el mundo.
Trabajo con colectivos, organizaciones e instituciones que resuenen con procesos de transformación tanto personal como colectivos hacia formas más compasivas, colaborativas, responsables y dignas de vivir y convivir. Me interesa especialmente crear espacios que inviten tanto a mirar hacia adentro (nuestras emociones, hábitos mentales, necesidades y formas de significar la vida común) como a mirar críticamente las prácticas y sistemas de la propia cultura grupal, organizacional y social de la que somos parte activa.
También acompaño personas (en formato individual y grupal) que quieran dedicar tiempo y energía a transformar hábitos de comunicación y formas de verse a sí mismas y de ver sus relaciones y el mundo social compartido. Personas interesadas en desarrollar una relación más compasiva consigo mismas y que deseen orientarse por el reconocimiento mutuo y el cuidado.
Un proyecto con corazón
Desde 2020 desarrollo mi trabajo en CNV en Uruguay a través de Comunicación con Corazón, un proyecto sostenido con mucho amor desde el que ofrezco formaciones anuales en CNV; capacitaciones para colegios, organizaciones, cooperativas e instituciones públicas. Así como acompañamientos individuales y para parejas. En 2026 Comunicación con Corazón celebra haber alcanzado a 1000 personas como parte de estas propuestas de formación. Puedes conocer más en: www.comunicaciónconcorazón.uy
El barro desde el que crece el loto
Parte importante de mi trabajo consiste en cultivar la capacidad de reconocer, sin culpa y con agencia, los impactos que tenemos inevitablemente en otras personas, en grupos, animales de otras especies y en la naturaleza. Creo que hay un gran potencial de sanación personal y colectiva en esta práctica y que abre espacio en la conciencia y en el corazón para lo nuevo.
Confío en que transitar los conflictos y las diferencias en un entorno seguro y con apoyos es la gran oportunidad de incluir las necesidades y voces silenciadas y borradas por las formas normalizadas y hegemónicas de ser y estar en el mundo.
Las raíces budistas de mi camino con la CNV
Desde el inicio mi camino con la CNV estuvo ligado al budismo. Tengo la bendición de tener como maestra a Margarita Huber (www.parisakuanyin.com) con quien aprendemos y practicamos, en Uruguay, según las enseñanzas de Bhikkhu Thanissaro.
Junto con Margarita llegó la CNV a mi vida, de la mano de Pilar de la Torre invitada por la asociación Kuan Yin liderada por Margarita Huber en 2013 a Uruguay. Este camino me invita a cultivar compasión, contento, ética, integridad, duda, sensibilidad y poder personal, cualidades que me inspira mi maestra y que aprendo en el trabajo que hacemos juntas. No alcanzo a desentrañar hasta dónde llega la influencia del budismo en mi comprensión y práctica de la CNV. El camino de aprender sobre el sufrimiento, sus causas y medicinas está activo en todo lo que hago.
Una mirada sistémica y restaurativa
Mi enfoque de la CNV se encuentra especialmente atravesado por una mirada sistémica y restaurativa. Comprendo la CNV como una habilidad restaurativa orientada al desarrollo de una cultura de paz y al fortalecimiento de formas más compasivas, dignas y responsables de vivir en sociedad.
Creo que la CNV es necesaria para lograr transformar sistemas de dominación tanto en la dimensión intrapersonal como en la relacional y social; incluyendo las desigualdades, opresiones y distintas formas de violencia sistémica que atraviesan nuestras vidas.
Me he enfocado en mirar las dinámicas de poder en las relaciones, las diferencias de privilegios y de oportunidades especialmente vinculadas a la clase social y al género, por mi propia experiencia de vida como mujer que proviene de una familia humilde y por las reflexiones por las que llevé mi vida académica y profesional como docente universitaria en carreras del área social y humana.
Reflexión y acción en el encuentro de la CNV y el mundo académico
Las principales líneas de trabajo académicas vinculadas a la CNV que he desarrollado en los últimos años son:
(1) el paradigma restaurativo, la cultura de paz y la CNV;
(2) la CNV en procesos de educación ciudadana orientados al desarrollo de emociones políticas para la vida en democracia;
(3) el aporte de la CNV como recurso para las intervenciones sociales en contextos de vulnerabilidad social, especialmente desde el cuidado de equipos junto a Mónica Adan da Silveira y Matias Trindade Vlaeminck; y
(4) el vínculo entre la CNV y las perspectivas latinoamericanistas de la emancipación centradas en las necesidades humanas y en nuestra humanidad compartida.
Comunidad CNV en Uruguay
Me motiva contribuir al crecimiento de una comunidad CNV en Uruguay vinculada a una comprensión amplia de la CNV como camino de vida, que reúna a personas interesadas tanto en su propio proceso de transformación como en contribuir a cambios culturales y estructurales orientados a construir un mundo donde las necesidades de todas las personas importen.
Una comunidad en diálogo con la comunidad CNV latinoamericana de la que somos parte y con la que vamos resignificando, en y desde nuestros territorios, el legado de Marshall Rosenberg y las formas en que este puede contribuir a la no violencia desde una perspectiva situada.