
Francina Balagué
Formador/a desde 2025
Habla catalán, español
Current Country: Spain
País de origen: España
"Para mí, la CNV da sentido y esperanza a la palabra filantropía"

Desde pequeña, ¡me ha encantado la comunicación! A los siete años, una compañera de clase nos tiraba del pelo y nos escupía. La profesora me explicó que lo hacía porque no podía hablar y que era su única forma de expresar sus sentimientos y llamar la atención. Ese día, decidí que, de mayor, quería ayudar a los niños que no podían comunicarse a encontrar maneras de expresarse sin recurrir a la violencia. A los dieciséis años, me mudé a 800 km de mi ciudad natal para estudiar logopedia en Salamanca.
Quince años después, descubrí Comunicación Noviolenta (CNV) mientras participaba en un proyecto comunitario en los Pirineos, buscando vivir más acorde con mis valores. Desde el primer momento, sentí que por fin había encontrado un camino que daba sentido al amor por la humanidad que me ha acompañado desde la infancia. El primer libro que encontré fue « No seas amable, sé real», y no pude parar de leerlo, subrayarlo y reflexionar sobre él. Hice varias copias de las listas de sentimientos y necesidades y las llevaba conmigo a todas partes para compartirlas. Desde entonces, he vivido con el compromiso de cambiar, crecer y expandir el espíritu y las herramientas de la CNV. Con la certificación, siento este compromiso renovado y más fuerte que nunca.
Mi trabajo se centra en apoyar a personas y grupos para mejorar su comunicación, relaciones y bienestar mediante la empatía, la autenticidad y la cooperación. Ofrezco talleres y cursos formación en diversos contextos —educativos, familiares y organizacionales— con la intención de contribuir a una cultura basada en el cuidado mutuo, la comprensión y la confianza.
Soy una apasionada del juego y creo firmemente que aprender jugando fomenta la integración y la alegría. Por eso me encanta crear mis propios materiales y actividades. Uno de los proyectos que más me entusiasma compartir es JECO, un juego de mesa que diseñé como una herramienta lúdica pero poderosa para practicar la Comunicación No Violenta (CNV) y transformar conflictos. Mediante las metáforas del Chacal y la Jirafa, y con un toque de azar, JECO invita a los jugadores a explorar las necesidades que subyacen a los conflictos de una manera divertida y significativa. Lo uso personalmente, en casa y en formacióncon familias, escuelas y empresas, y siempre me asombra ver cómo, a través del juego, las personas descubren la belleza y el poder transformador de la CNV.
La infancia y la juventud son pilares fundamentales de mi trabajo. Como madre y miembro de un proyecto de educación viva, experimento la CNV como una forma cotidiana de relacionarme y disfruto llevándola a escuelas e institutos. Apoyo a docentes, equipos y familias en la adopción de un lenguaje común basado en la empatía y la cooperación, fomentando la convivencia y el desarrollo integral de todas las personas.
Otra área esencial de mi trabajo es la organizacional. Colaboro con consultoras e instituciones para facilitar los procesos de comunicación en empresas que buscan construir culturas más humanas y sostenibles. En entornos donde el logro de objetivos suele ser la máxima prioridad, mi reto y mi alegría residen en demostrar que la empatía puede ser un poderoso aliado y motor. Creo que cuando una organización aprende a cuidar las relaciones, crece no solo en eficiencia, sino también en bienestar y propósito. Sueño con personas que trabajen felices, que regresen a casa con el corazón abierto y llenas de cariño.
Confío en que la CNV puede transformar las estructuras sociales desde dentro, comenzando por la transformación individual. Cada formación , grupo de práctica o conversación es, para mí, una oportunidad para sembrar conciencia, presencia y cuidado arraigados en la coherencia y la autenticidad.
Mi deseo es que Comunicación Noviolenta llegue a más personas, grupos y organizaciones, que se convierta en una forma de vida y de relación cotidiana. Aspiro a contribuir, junto con esta comunidad, a un cambio social donde se consideren las necesidades de todos, las diferencias se consideren una riqueza, y la empatía y la cooperación sean los hilos que tejen nuestras comunidades.
Siento una profunda gratitud hacia Marshall Rosenberg y todas las personas que siguen nutriendo este camino. Me siento profundamente afortunado de poder contribuir, con mi experiencia y compromiso, a la expansión de la CNV, lo cual me infunde tanto significado y esperanza.
¡Desde pequeña he amado la Comunicación!. Con siete años tuve una compañera de clase que nos estiraba del cabello y escupía. La maestra nos explicó que lo hacía porque no podía hablar, y esa era su única manera de expresar sus sentimientos y pedir atención. Aquel día decidí que, de mayor, quería ayudar a lxs niñxs que no podían comunicarse a encontrar formas de expresarse sin recurrir a la violencia. Y con dieciséis años, me fui a vivir a 800 km de mi pueblo para estudiar Logopedia en Salamanca.
Quince años después conocí la Comunicación NoViolenta mientras co-creaba un proyecto comunitario en el Pirineo, buscando vivir más alineada con mis valores. Desde el primer momento sentí que, por fin, había encontrado un camino que daba sentido a ese amor por la humanidad que me acompaña desde niña. El primer libro que cayó en mis manos fue Deja de ser amable, sé auténtico, y no podía dejar de leerlo, subrayarlo y cuestionarme. Hice varias copias de las listas de sentimientos y necesidades y las llevaba conmigo a todas partes para compartirlas. Desde entonces vivo comprometida con el cambio, la evolución y la expansión del espíritu y las herramientas de la CNV. Con la certificación siento este compromiso renovado y más fuerte que nunca.
Mi trabajo se centra en acompañar a personas y grupos a mejorar su comunicación, sus relaciones y su bienestar, desde la empatía, la autenticidad y la cooperación. Imparto talleres y formaciones en distintos contextos —educativos, familiares y organizacionales— con la intención de contribuir a una cultura basada en el cuidado mutuo, la comprensión y la confianza.
Soy amante del juego y creo profundamente que aprender jugando favorece la integración y la alegría. Por eso me encanta crear materiales y dinámicas propias. Una de las que más ilusión me da compartir es el JECO, un juego de mesa que diseñé como herramienta lúdica y potente para practicar la CNV y transformar conflictos. A través de las metáforas del Chacal y la Jirafa, y con un toque de azar, el JECO invita a explorar las necesidades detrás de los conflictos de forma amena y profunda. Lo utilizo conmigo misma, en casa y en formaciones con familias, escuelas y empresas, y me maravilla ver cómo, jugando, las personas descubren la belleza y la fuerza transformadora de la CNV.
La infancia y la juventud son uno de los pilares de mi trabajo. Como madre y parte de un proyecto de educación viva, vivo la CNV como una forma cotidiana de relación y disfruto llevándola a escuelas e institutos. Acompaño a profesorado, equipos y familias para que incorporen un lenguaje común basado en la empatía y la cooperación, favoreciendo la convivencia y el desarrollo integral de todas las personas.
Otro ámbito esencial de mi labor es el organizacional. Colaboro con consultorías y entidades para facilitar procesos de comunicación en empresas que quieren construir culturas más humanas y sostenibles. En entornos donde “alcanzar los objetivos” suele ser la prioridad, mi reto e ilusión es mostrar que la empatía puede ser una gran aliada y un potente motor. Creo que cuando una organización aprende a cuidar las relaciones, crece no solo en eficiencia, sino también en bienestar y propósito. Sueño con personas trabajando felices, volviendo a casa con el corazón abierto y colmadas de cuidado.
Confío en que la CNV puede transformar las estructuras sociales desde dentro, empezando por la transformación individual. Cada formación, grupo de práctica o conversación es para mí una oportunidad de sembrar conciencia, presencia y cuidado desde la coherencia y la autenticidad.
Mi anhelo es que la Comunicación NoViolenta llegue a más personas, grupos y organizaciones, y que se convierta en una forma cotidiana de vivir y relacionarnos. Aspiro a contribuir, junto a esta comunidad, a un cambio social en el que las necesidades de tod@s sean tenidas en cuenta, las diferencias se vivan como riqueza y la empatía y la cooperación sean el hilo que teje nuestras comunidades.
Vivo con gratitud hacia Marshall Rosenberg y hacia todas las personas que seguimos alimentando este camino. Me siento profundamente afortunada de poder contribuir, desde mi experiencia y compromiso, a expandir la CNV, que tanto sentido y esperanza me da.
“Creo en el juego y la diversión como potenciadores de aprendizaje; jugar no está reñido con profundizar.”
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