Originaria de Benín, llevo más de treinta años trabajando en escuelas de mi país. Habiendo crecido en un sistema escolar que empleaba la violencia verbal y física, y habiendo sido víctima de este sistema, aprendí a escaparme a la naturaleza. Siempre me pregunté por qué los educadores que conocí usaban todo tipo de violencia como estrategia para tratar con los niños. ¿Por qué los educadores beben, violan, matan y abandonan a los niños?
Como para encontrar respuestas a estas preguntas, a través de mi encuentro con la CNV en 2016, descubrí la belleza de mi niño interior, lo que me permitió desde muy temprano elegir restaurar mi persona, pero también restaurar la paz en las escuelas de Benín. Mi encuentro con la CNV me permitió transformar mi vulnerabilidad en una fuerza vital, una creencia en la benevolencia de los seres humanos. Mi encuentro con la CNV en 2016 marcó un punto de inflexión importante en mi vida, tanto en mi capacidad para cuidar de mí mismo y de los demás como en mi forma de acompañar al equipo docente, a los padres de los estudiantes, a mi familia y a los niños. Me conmovió profundamente, y me sigue conmoviendo, la capacidad de aceptación incondicional y la amabilidad que la CNV facilita, y el poder transformador de este proceso.
De ahora en adelante, como actor y formador/a en Comunicación Noviolenta , elijo trabajar por un cambio de paradigma en las escuelas de Benín. De ahora en adelante, elijo vivir en paz para irradiar paz en todo el sistema educativo (alumnos, padres y maestros). De ahora en adelante, viviré este sueño en las escuelas, en la red ACNV-Benín (Asociación para la Comunicación Noviolenta y Benín).