Siento una gran gratitud por haber conocido a Marshall en 1996. En aquel entonces trabajaba en la Universidad Semmelweis de Budapest, impartiendo talleres de psicología médica y siendo madre soltera de una niña mitad húngara mitad ghanesa. El proceso de CNV de Marshall me ayudó a poner en práctica parte de mis conocimientos. Poco a poco, comencé a reconocer que la empatía no es un concepto ni una teoría, sino una presencia.
Estar presente para mí y para lo que es, estar presente para otro ser y una aceptación radical de lo que es. Desde entonces seguí la CNV o la CNV me siguió a mí, pero sin duda se convirtió en parte de mi vida. Se convirtió en la base de mis actividades profesionales y también de mi vida privada.
Ser madre soltera me ayudó a criar a mi hija, con suerte, de forma saludable, lo que implica integridad física, mental, espiritual y emocional. Al ver que los cambios sociales empiezan por mí, por mi propia integridad y mi paz interior, me gusta conocer gente tanto individualmente como en grupos pequeños.
Temas que suelen aparecer en esas reuniones:
- Conexión con un socio
- Conexión con un niño
- Conexión con una enfermedad
- Conexión con la celebración y la gratitud o con otras palabras: Sé consciente de lo que tienes
- Conexión con el duelo y conexión con la intimidad y la sexualidad
Tengo una gran curiosidad sobre lo que podemos hacer juntos para crear una vida alegre, una conexión satisfactoria y plena dentro y fuera, y sobre cómo mantenernos curiosos y pacientes.