Tras muchos años en CNVC, me retiraré (en 2026) de mi puesto como Formador/a y Evaluador/a Certificado/a.
Seguiré explorando muchos de los mismos temas a través de la investigación y la escritura: qué significa ser humano, cómo afrontamos la pérdida y la transformación, cómo construimos significado y cómo encontramos nuestro camino hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Mi trabajo con Comunicación Noviolenta se basaba en el amor por lo que se hace posible cuando las personas se reúnen con las habilidades, el coraje y la curiosidad para conocerse más plenamente. Me atraía especialmente el camino a largo plazo: retiros, inmersiones, programas de formación formador/a candidatos, formación de facilitadores y exploraciones de las dimensiones espirituales de la CNV. Me importaba profundamente el crecimiento y fortalecimiento de la propia comunidad de CNVC: conectar con personas con habilidades similares de diferentes culturas y lugares, celebrar lo que nos une y trabajar para crear una red que abarque una mayor diversidad.
Mis años como Formador/a y evaluador/a me brindaron valiosas oportunidades para ayudar a las personas a descubrir su propia identidad, libres de la presión de la defensiva, los juicios, las etiquetas y las expectativas implícitas. Me produjo una gran alegría apoyar la expresión única de cada persona a medida que descubrían, confiaban y expresaban aquello que las hacía únicas.
El primer capítulo de mi trayectoria con la Comunicación No Violenta se desarrolló principalmente en el ámbito público. Intervine en procesos relacionados con parques nacionales, planificación territorial, vigilancia comunitaria, evaluación ambiental, gestión de la vida silvestre, liderazgo en barrios marginales urbanos, patrimonio y derechos indígenas, desarrollo internacional y vivienda colaborativa. Mi trabajo me llevó a India, Ecuador, Suiza, Chile y México. En Ecuador, desarrollé procesos de planificación comunitaria que se implementaron tanto a nivel municipal como nacional.
La incorporación de la Comunicación No Violenta a este trabajo me llevó a un terreno mucho más íntimo: al corazón de mis relaciones más cercanas y a mi propia comprensión de mí misma. Estoy profundamente agradecida por cómo transformó mi forma de criar a mis hijos y de manejar mis relaciones.
Lo que me queda es una enorme gratitud hacia las personas con las que aprendí, enseñé, luché, experimenté, viajé, reí y construí una comunidad, y por las muchas maneras en que este trabajo cambió el rumbo de mi propia vida.
