Comunicación Noviolenta con las personas mayores, homenajeándolas en sus últimos años y la violencia del edadismo
En la mitología griega, Geras (de ahí las palabras «geriatría» y «gerontología» del griego antiguo) era el dios de la vejez. Se le representaba como un anciano pequeño y marchito. Su antítesis era Hebe, una hermosa joven, diosa de la juventud. Hebe servía néctar y ambrosía a todos los dioses y diosas del Olimpo. Por el contrario, Geras no servía nada dulce, sino el miedo a la fragilidad, la vejez y la muerte. Su equivalente romano era Senectus (de ahí derivan palabras como «Mayor» y «Senatus»).
Para los griegos, Geras también era una metáfora de la discapacidad; a menudo se le representa apoyándose en un bastón. Sin embargo, desde la perspectiva pragmática latina, la vejez otorgaba acceso a la sabiduría y, por lo tanto, al poder político en el Senado. Un «Senior» se convertía, entonces, en una persona digna de respeto, y la «Seniority», en una cualidad apreciada. El estatus de la vejez se reconoce en la palabra latina «antianus», que significa « más historia»: de aquí provienen las palabras «ancient», «ancienne» y, en italiano, «anziano».