Desarrollar la empatía como proceso de rehumanización
Perspectivas de estudiantes sudamericanos y sus experiencias con prácticas contemplativas
La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, consiste en deshumanizar a otra persona. Al perpetrar actos violentos contra ella, disminuimos su valor y le quitamos su dignidad. La filosofía subyacente de la no violencia, por otro lado, inspirada por tradiciones que históricamente se han influenciado mutuamente, desde el hinduismo hasta los movimientos seculares occidentales, se nutre de esta comprensión y, por lo tanto, anima a quienes la practican a reconocer la humanidad en el opresor, en quienes son diferentes, han sido marginados o considerados menos valiosos.
Desarrollar la empatía es un componente clave en el camino hacia dicho reconocimiento, y por ello fue un componente clave de un programa formación en no violencia realizado con dos grupos de docentes en formación en Chile. Los participantes participaron en una serie de ejercicios orientados a fomentar la empatía y la compasión; estos ejercicios se basaron en los principios de la pedagogía contemplativa. Posteriormente, los participantes tuvieron la oportunidad de guiar a sus compañeros en tareas de desarrollo de la empatía elegidas por ellos mismos. Ejemplos de estos ejercicios incluyen tareas del proyecto Wayfairer, meditación guiada, ejercicios comunicación noviolenta , meditación Tonglen y compasión a través del reconocimiento.
Los resultados del estudio muestran éxito en reconocer la humanidad del otro a través de nuestras diferencias, en reconocer los numerosos elementos compartidos de nuestra experiencia humana y en ayudar a los participantes a desarrollar sentimientos de calidez y cercanía hacia los demás. Se reconocieron los desafíos de la meditación silenciosa, mientras que se favorecieron las prácticas que fomentan el compartir.